Alimentando la creatividad …

Alimentando la creatividad …

Dentro de todo proyecto colaborativo dónde el diálogo verbal tiene tanto peso es importante encontrar momentos de reflexión, siendo artista para mí es importante ser participe directa en un proceso artístico para experimentar y reflexionar el contexto.

 

 

Las Adoberies no es una zona abandonada ni mucho menos, este estado de transición y decadencia ha permitido que la naturaleza tome parte en el proceso y es así que existen numerosos estímulos tangibles: su olor muy característico aunque difícil de definir podría trasladarnos en el tiempo al pleno funcionamiento de su industria; la vida que lo conforma, no sólo las personas que la transitan sino la vida animal: los numerosos insectos y pájaros que sobrevuelan la zona y los gatos que han hecho del barrio su hogar, y por supuesto el mundo de las plantas, que nacen desde las grietas de sus fachadas y nos muestran quienes son los nuevos inquilinos.

Caminar es un proceso vital en mi trabajo, es el método que me envuelve en el ritmo del lugar posicionándome en el, para así poder comprender y por tanto, responder como artista. El proceso artístico es sin duda lo que más valoro del arte y de ahí que decidiera compartirlo en prácticas colaborativas. Durante esta residencia, además de todo el proceso de entendimiento a nivel sociológico, histórico, biológico, etc. me adentro en la creación tanto desde la percepción individual como compartida, para así partiendo de experimentos artísticos informar e inspirar las metodologías colaborativas y participativas de este proyecto.

 

 

 

 

 

 

 

Texto y fotos por Seila Fernández Arconada