Harrotu Ileak EXPO

Harrotu Ileak EXPO

Entre el 22 y 24 de marzo se instaló la exposición con la ayuda de los equipos de producción y de mantenimiento de Tabakalera. En la segunda planta del edificio, junto a la biblioteca UBIK en un salón de cerca 50 m2, llamado Sala de Ping Pong, se colgaron 60 fotografías, se instalaron dos monitores con la selección de fotos que estaban en el prisma y se instaló un monitor conectado a una webcam instalada en el prisma. El propósito de esta webcam era dar una perspectiva de la realidad que trataban de mostrar las fotografías. Igualmente, el formato de la webcam por una parte evocaba la perspectiva del vigilante, pero por otra motivaba a lxs jóvenes al juego, al exponerse y mirarse.

En el Prisma la cámara se dirigía a una construcción de madera que albergaba textos, información sobre el proceso y algunas fotografías que se consideraron de alguna manera representativas de la variopinta población juvenil que visita el espacio. En un principio el equipo de trabajo se planteó la exposición en el Prisma partiendo de entender este espacio como espacio propio de lxs jóvenes a quienes queríamos alcanzar con la exposición. Esta idea fue motivo de debate con la dirección de Tabakalera, pues el espacio del Prisma no esta pensado como sala de exposiciones y anteriormente un par de solicitudes para exponer en ese espacio habían sido rechazadas. Finalmente se llegó al acuerdo de la llamada Sala de Ping Pong en la segunda Planta y la conexión via webcam.

Finalmente la exposición también contó con dos paneles con una breve información del proyecto que se colocaron en las dos entradas del edificio.

Interesante de reseñar en el proceso de preparación de la exposición es las tensiones que se generaron al interior de la institución en el momento en que un proyecto de mediación se planteaba el uso del concepto de «exposición». Creemos que  esa tensión se presenta fundamentalmente por el hecho de que en ese tipo de exposiciones como la que nos planteamos, la autoría como canón e institución pierde espacio y por que el lugar de la exposición se plantea más la necesidad de cercanía al entorno social en la que ha sido creada y menos en el plusvalor que ofrecen los espacios especializados en la (re)producción de capital simbólico. Esto conlleva una reacción lógica de los sujetos culturales que portan o representan las dinámicas de producción de plusvalor, como la dirección de cualquier museo, lxs comisarixs de exposiciones y otras instituciones culturales. Obviamente también reconocemos que en cada situación hay particularidades y que en nuestro caso, también juega un rol las necesidades administrativas de un espacio tan grande y abierto como Tabakalera.