BAJO TECHO. CUATRO ESTADIOS DE INTIMIDAD


CENTRO DE ARTE DOS DE MAYO DE LA COMUNIDAD DE MADRID
( MÓSTOLES).
Del 20 de Noviembre de 2008 al 11 de Enero de 2009

Bajo techo: Cuatro estadios de intimidad ha reunido los trabajos de obra gráfica
de más de 40 artistas pertenecientes a la Colección de Arte Contemporáneo de
la Comunidad de Madrid a partir de donaciones de la Fundación Actilibre,
organizadora de Estampa, Feria Internacional de Arte Múltiple Contemporáneo.
Comisariada por Ingráfica, Festival Internacional de Grabado
Contemporáneo, la exposición pudo visitarse hasta el 11 de enero de
2009 en el Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid.

Bajo techo busca la singularidad en el lenguaje de diferentes autores que
trabajan alrededor de un mismo tema. Independientemente de su época o de
las técnicas adoptadas por cada artista, la exposición explora las expresiones
que, a través de la obra gráfica, hablan de la doble dimensión conceptual del
espacio, física y mental.

Ingráfica, que ha comisariado Bajo techo paralelamente a la celebración del
festival en Cuenca, pretende con esta iniciativa convertir al festival en una de
las grandes citas con el mundo de la obra gráfica y seriada en España,
colaborando y participando en aquellos proyectos que sirvan de apoyo a la
creación, promoción y difusión del arte gráfico.

Cuatro estadios de intimidad

La sala donde se ubicó la muestra, la Casona del Centro de Arte Dos de Mayo,
implica un concepto expositivo íntimo y de recogimiento, que de forma natural
acoge todos estos trabajos bajo un mismo techo físico. El techo espacial es la
materialización de un techo espiritual, un espacio ideal que se refiere tanto al
entorno inmediato, que rodea las acciones del artista o que sirve a su
experimentación, como al lugar mental donde se hace real a través de las
obras.
Siguiendo esa línea de exploración, Bajo techo: Cuatro estadios de intimidad se
organiza en función de cuatro momentos de privacidad diferenciados:

Dentro del silencio se centra en los aspectos que alienan al individuo de su
entorno (soledad, miedos, frustraciones). Se inicia con el rotundo Hombre
lámpara de Bernardí Roig, e incluye, entre otros, los paisajes bucólicos y
desiertos de Juan Pablo Villalpando, la repetición ciega de Juan Moro con 125
bombas sobre nada, o la serie Proyectos imaginados, no olvidados de Mónica
Sotos.

El segundo, Deseos, fantasías, expone los anhelos esenciales que se
desarrollan en la más estricta intimidad y se contienen en el subconsciente
freudiano. Esta sección fluye desde las representaciones arquetípicas de los
modelos Sweet baby de Ana de Matos, las flores sexuales de José María
Sicilia, o el tríptico Sueño de la piel de Juan José Gómez Molina; hasta las
alucinaciones de Martín Chirino y su obra Herramienta poética inútil o las de
Juan Ugalde en Puente.

Mi mapa del mundo habla sobre la idea de asociar algunos lugares, físicos o
mentales, con la integración en comunidad y la pertenencia a un territorio. Los
“físicos” se plasman en obras como Continente II de Iván Larra, y los
“mentales” se ejemplifican en el trabajo de, entre otros, Josechu Dávila. Las
dos piezas de Marta Cárdenas, Tras la vidriera azul, completan el círculo
simbólico.
El cuarto estadio, El libro es el lugar, es una selección de libros y carpetas
compuestos por estampas de varios artistas. En ellos se muestra la relación
íntima que existe entre la obra gráfica y las letras, como puede verse en El
Bestiario del Dioscórides
de Luis Moro o Les chien ont sois de Max Ernst. Estas
publicaciones también muestran la libertad creativa y de formatos que se
observa en El libro es el lugar o El mundo del ritmo de Carlos Pazos, y que
hacen de los libros una herramienta que conecta el mensaje del artista con el
espacio privado del espectador/lector.

 

 

 

 

GALERÍA DE IMÁGENES