Encuentros de reflexión bailable

Encuentros de reflexión bailable

Dentro del cronograma de actividades teníamos que realizar una segunda residencia, a la que podíamos invitar a alguien de otro país que nos ayudara en el desarrollo del proyecto colaborativo con el Sindicato. De nuevo la pregunta  a quién invitar, y qué tanto puede hacer unx invitadx en un proceso tan complejo, en pocos días. Además que su visita pueda también ser aprovechada por los manteros y no solo para un ejercicio intelectual sobre arte colaborativo. Así, a través de Georg de Hablar en Arte invitamos a Warsame Ali Garare, un activista en derechos humanos de origen somalí, abogado, que ha trabajado en varios proyectos de arte colaborativo en Malta e Irlanda. Lo interesante de Wasarme en este caso es que él hacía varios años también había llegado a Europa atravesando el Mediterráneo como muchos de los manteros, así que comprendía en profundidad su situación. Su visita abrió espacios para poder ahondar en la reflexión sobre cómo colaborar con personas que se encuentran en una situación tan difícil, ayudándonos también a apreciar más el trabajo hecho.

También invitamos a Betto Snay Bakongo un músico de origen angoleño, coordinador de eventos culturales de Koop SF 34, una cooperativa que busca alternativas laborales para personas africanas en la ciudad de Bilbao. Nos interesaba conocer su experiencia buscando formas de colaborar con personas migrantes, intentando usar el arte también como forma de trabajo. Además nos interesaba su recorrido como cantante de hip hop, usando el arte como forma de lucha migrante contra el racismo.

Paralelamente hacía tiempo que desde la asamblea se quería hacer algún evento público para recoger dinero y visibilizar la lucha. Así juntamos este plan con la segunda residencia organizando en conjunto, durante el fin de semana, del 1 al 3 de diciembre, varias actividades.

El viernes 1 realizamos en La Ingobernable una charla titulada: El arte como estrategia de lucha/ Racismo, leyes y fronteras. En ella participaron artistas y gestorxs migrantes, racializadxs, también españoles y de otras partes de Europa como Georgina Marcelino, Ruth Montiel, Lucas agudelo, Xirou Xiao, ColaBoraBora, Holes in the Borders, entre otrxs, para debatir sobre cómo el arte logra o no ser una herramienta de lucha en situaciones de tanta violencia estructural. Nuestra intención era cuestionar, a partir de nuestra experiencia en este proyecto, qué tan útil es el arte y sus dinámicas, generalmente de tradición occidental y blanca, en un contexto como el de los manteros, entablando un diálogo con otro tipo de experiencias.

El sábado 2 junto con la ASPM y el grupo Poesía es mi manta realizamos una fiesta en La Ingobernable, con concierto de Betto Snay Bakongo, y varixs djs más. Para ese día varios compas manteros cocinaron para recoger dinero. Los ingredientes y algunos materiales de cocina fueron pagados con el dinero de producción de este proyecto, así como camisetas con el lema El racismo institucional condena a la manta. El domingo 3 hicimos un comedor popular en un centro social de Lavapiés, que prefiere no ser mencionado, y luego un concierto de Betto para cerrar.

A lo largo del año veíamos lo necesario que era generar otros espacios de encuentro diferentes a las asambleas dónde compartir y acercarnos de otro modo. Una verdadera comunidad de lucha es posible cuando se sostiene en lazos de afecto y de amistad. Además es necesario que los manteros tengan la posibilidad de encontrarse con otras personas, en diferentes situaciones, resistiéndonos  a la segregación y a la exclusión a la que están sometidos. Así mismo necesitamos más espacios donde visibilizar esta lucha y que más gente se anime a  sumarse. La segunda residencia entonces hizo parte de este gran encuentro colectivo, y de esta creación de espacios y situaciones para la colaboración y el afecto, donde los invitados pudieron aportar de una forma más pública a todo este proceso reflexivo, y afortunadamente, también bailable.